domingo, 24 de enero de 2021

LOS HUECOS DE BAÑARES, UN ENCLAVE DE SEGURA DE LA SIERRA.


Artículo DIARIO JAÉN  en el cuadernillo "La Semana":  Historias de Segura - Los Huecos de Bañares.



  •  La noticia

El pasado martes, día 19, nos llegaba la noticia de que la Guardia Civil, en concreto, guardias del puesto de Siles y del Servicio Aéreo de Granada, auxiliaban a una persona que se encontraba aislada por el temporal desde el pasado día 1 de enero, en el paraje conocido como “El Collao”, en el término municipal de Segura de la Sierra. Esta persona, Javier González López, de profesión: GANADERO Y PASTOR, en mayúscula, nacido en los Huecos de Bañares, y para más señas vecino de Segura. El cual,  ante las condiciones climatológicas tan severas que se presentaban, y teniendo siempre la premisa que “sus animales son lo primero”, permaneció “al pie del cañón” como se dice vulgarmente, con el fin de que no se desperdigaran y pudieran tener el sustento asegurado. Eso solamente lo hacen los que son pastores de verdad y estos,  gracias a Dios,  en las Sierras de Segura, son mayoría.

  •  Segura de la Sierra y sus cuartos

Un “cuarto” es un enclave territorial alejado que algunos pueblos segureños poseen fuera de sus términos como reserva de pastos para sus ganados. En concreto, Segura de la Sierra tiene tres cuartos, que son:

Los Cuartos de Las Juntas, en el enclave  del embalse del Guadalmena a 25 kilómetros de Segura por carretera.

Los Cuartos de Los Huecos de Bañares, a 14 kilómetros de Segura,  y  lindando con la provincia de Albacete.

Los Cuartos del Pinar y los de la Loma de Rex, próximos a la aldea de Don Domingo en el término municipal de Santiago de la Espada, fronterizos con la provincia de Granada, y distanciados de Segura a más de 70 kilómetros.  

   Como el protagonista de nuestra historia se encuentra en “El Collao”, y este enclave en los Huecos de Bañares, nos podemos preguntar:

  •  ¿Qué son Los Huecos de Bañares?

En el libro “Vocabulario del Nordeste Andaluz, el habla de las Sierras de Segura y de Cazorla”, se dice: “… Hueco, Adj.. .Valle amplio, hondonada entre montañas o situado en sus laderas (Comarca de Segura)...”.

 Los Huecos de Bañares es un amplio valle con una longitud aproximada de 12 kilómetros. y una altitud que ronda  entre los 1.300 a 1.000 metros.

01. Vista panorámica del enclave de Los Huecos de Bañares.

  •  Viaje por Los Huecos

   Los Huecos de Bañares es un territorio rodeado de elevadas cimas pobladas de densos pinares, que se alternan con profundos valles y que paulatinamente se abre hacía el río Segura que sirve de frontera entre las provincias de Jaén y Albacete. En las montañas de este enclave, han predominado las actividades forestales y ganaderas, las tierras más accesibles de las laderas y del valle han tenido un eminente carácter agrícola, con olivar, cultivos del cereal y viñedo, aunque en el día de hoy se encuentran  en un proceso de desaparición muy acelerado, debido fundamentalmente a la ausencia de la presencia humana en la zona. En las riberas de los arroyos del valle y en zonas próximas a los manantiales de los repliegues de las montañas, hay hortales que desde siempre han propiciado artículos básicos para  la alimentación de los serranos.

         La población ha vivido hasta tiempos recientes, dispersos y aislados en los numerosos cortijos mal comunicados,  que se distribuyen por su dura orografía.


02. Perfil de la ruta: Segura de la Sierra – Los Huecos de Bañares.

Cortijo de Navalespino

El acceso a los Huecos de Bañares es desde la carretera que discurre entre Siles y Hornos por el monte de la Carnicera. A un kilómetro aproximadamente del cruce de Segura, parte una pista forestal a la izquierda; la pista tiene una longitud de 37 Kilómetros hasta la aldea del Parolí que se encuentra en la ribera del río Segura (mitad es de Albacete  y mitad pertenece a Segura ¡tres casas! según el censo).

         A unos kilómetros del inicio de la pista nos encontramos con el cortijo de Navalespino, continua hasta un collado próximo al monte del Espino, y en la bajada nos encontramos el cruce del camino de la Fuente del Tejo, la Raja de Gontar, la Peguera, el Madroño...

Cortijada de Morillas

Posteriormente se asciende al collado de Morillas y es en este punto dónde se inicia el enclave de los Huecos. A lo largo de 12 kilómetros de pista nos salta a nuestra vista numerosas cortijadas semiderrumbadas, huelgas de tierra sin sembrar, tinás abandonadas, eras de trillar, pero también puntas de ovejas entre los pinares y hortales sembrados de papas, ajos, tomates, habichuelas morunas... Es la realidad de un núcleo de población en donde vivían en los años cincuenta más de 70 familias y que ahora se ha reducido a una sola familia y a un grupo de pastores. 

03. Cortijada de Morilla de Arriba (Inicio del enclave).

Las Cortijadas de los Huecos

     Los Huecos de Bañares están formados por dieciséis cortijadas o núcleos de población: El Centenar, El Recodo, La Tiná, Cañada Chica, La Espinea de Abajo, La Espinea de Arriba, Las Lagunillas, El molino del Rubial, Los Centenarejos, El Horcajuelo, La Caña, El Toconal, Morillas de Arriba, Morillas de Abajo, El Collao y la más grande de todas, Prado de Juan Ruiz.

04. El Prado de Juan Ruiz.


05. Los Centenarejos.

               El Cortijo del Toconal

Una de estas cortijadas es el Toconal, se encuentra bajo un gran farallón de piedra; tiene un manantial de agua que vierte a una alberca. EL cortijo lo forman varias construcciones, la casa propiamente, la cuadra para las bestias y un cobertizo que sirve de tiná para las ovejas,  en su entorno hay numerosas encinas, chaparros y hortales.

En lo alto del farallón sobresale una gran piedra que tiene el aspecto de la cabeza de un lagarto vigilante.

Cortijada del Collao


EL Collao era el centro de todas las cortijadas de los Huecos, tenía escuela, tienda de comestibles y una herrería, Juan Ramón López era el herrero, en la fragua fabricaba toda clase de utensilios para la labranza y para el uso habitual en las casas: tenazas, estrébedes... Además también herraba a las numerosas bestias que había en el lugar.

         Es la única cortijada que se encontraba habitada por una familia: Mariana, ya fallecida,  y su hijo Javier, nuestro protagonista. Tienen una punta de ovejas y un hortal limpio y sembrado, que lo riegan con el agua de una fuente próxima. De esta familia la escritora Lola Suardíaz Espejo, en su libro: La Vida Tradicional en la Sierra de Segura, hace referencia  diciendo:“…Por su inolvidable hospitalidad en un lejano día de verano, del que no olvido ni la comida, ni el recorrido a pie por las típicas cortijadas de alrededor, ni las bellísimas e imponentes encinas, algunas emparradas, ni la fragua abandonada, ni la ermita de San isidro... Ellos hicieron que me parezca esta zona una de las más bonitas de la sierra...”

06. Cortijada del Collao.

  • La vida de antaño en los Huecos

Mi amiga Rosa, enamorada de este enclave, describía la vida en este  lugar: “… Cuesta entender hoy en día que aquí viviesen durante los años 50 más de 70 familias,  o cómo compartían una misma ermita,  o un único cementerio,  o una pequeña tienda. Cuesta comprender cómo todos se unían para celebrar las fiestas,  y cuesta entender cómo se puede ser feliz con tan poco.

Permítame el lector de esta página que juegue con su desconocimiento; que habilite donde no es, un cementerio o una ermita; que construya donde no lo hay, ese mundo que se dobla como un mapa para poder salvaguardarlo a mi manera.

     Esta entrada es en gran parte de Miguel, los datos son suyos, obra la magia que surge de la memoria de sus amigos de Segura, de la adorable Matilde nacida en Los Huecos, de Esperanza, de Julia y de Javier, solitario pastor que no duda en quedarse en esta tierra, que sueña y vive en su sueño como último guardián de la tierra a la que tanto quiere.

Prado de Juan Ruiz

    El núcleo más grande era el Prado de Juan Ruiz, contaba con una decena de viviendas. Cuando llegaban los carboneros acompañados por toda su familia, eran hospedados en las casas de esta cortijada. Se adecentaban las cuadras, blanqueando con cal su interior incluso el empedrado del suelo. Los animales eran sacados al sereno mientras duraba la campaña de obtención del carbón vegetal y el alquitrán, que eran envasados en odres o pellejos de animales, por lo general de cabras, que se hacían para este uso.

         La tienda

      El padre de Matilde (ya fallecida) tenía una pequeña tienda, una estantería de madera donde almacenaba los productos que vendía a los vecinos. Este hombre iba a Siles, tardaba unas 5 horas en días buenos por senderos de caballería, con su mulo y compraba en las tiendas de allí víveres: sardinas en escabeche, bacalao seco, arroz, semillas, trigo...y unas latas grandes de atún que luego vendía a los vecinos por gramos según el poder económico de cada uno.

         El Recobero

    Había otro personaje, "el Recobero" que practicaba el trueque. Iba a las aldeas con sus borricos en donde llevaba telas, artículos de limpieza y aseo, hilos de coser y otros utensilios que cambiaba por huevos, patatas y otras hortalizas. Las mozas juntaban huevos para estar preparadas para la llegada de este buen hombre.

        La dieta

Las familias se alimentaban fundamentalmente de lo que producían los hortales y de los cereales que cosechaban. Hacían conservas de tomate y pisto, mermeladas...Y gallinas, corderos y cabras para así obtener huevos, leche y carne. El pescado que comían era de conservas: sardinas, atún y bacalao que traían de Siles y Segura.

07. Hortales en la cortijada de Morillas de Arriba.

       Las bodas 


Las bodas tenían un encanto muy especial. Se casaban entre los vecinos, en realidad se rejuntaban, a la espera del cura, el cual no podía acudir hasta alguna fecha importante dada la lejanía y los malos caminos por recorrer. La novia no vestía de blanco, eran trajes de color oscuro que ellas mismas confeccionaban. Las fiestas duraban tres días, colaborando todos los vecinos. Las mujeres elaboraban los manjares, amasaban y cocían el pan. Cocinaban gallinas, asaban corderos. A la novia se le regalaba utensilios para el hogar. Por lo general se quedaban a vivir en casa de los padres en una habitación que adecentaban para la pareja. 

El médico y la comadrona 

El sitio más cercano donde había un médico era  Segura o Siles. Se tardaba en caballería por lo menos 5 horas en llegar a través de senderos. En las aldeas existía la medicina tradicional a base de hierbas naturales.

Una mujer hacía de comadrona en las casas. Paradójicamente, las gentes llegaban a una edad avanzada, era normal ver ancianos de más de 90 años. 

La escuela 

En el Collao se encontraba la escuela, aquí acudían todos los niños de las dieciséis cortijadas. Los de Prado de Juan Ruiz tardaban en llegar casi hora y media. Así sucedió que las familias de Prado llamaron a un maestro "ciruela", era un hombre bajito con minusvalía, según decían "más listo que el hambre". Enseñaba casa por casa. Su salario era la comida y cama y algo de dinero. 


08. Estampas de la Cortijada del Collao.

El cementerio

Para todos los Huecos había un cementerio en Cañada Chica, justo al lado de la ermita. Hoy está oculto por un pinar pero se pueden ver algunas cruces.  Era un vecino el encargado de fabricar los ataúdes. Por lo general no se hacía ningún rito religioso hasta que llegaba el cura de Segura, que podía tardar días o meses.  Se le decía una misa al difunto acudiendo todos los vecinos. 

09. El Cementerio de Cañada Chica.

La ermita 

Para todas las cortijadas había una sola ermita ubicada en Cañada Chica con la imagen de San Isidro, patrón de los Huecos de Bañares. Además contaba con las imágenes de la Virgen Milagrosa, San José y un Sagrado Corazón de Jesús. Al marcharse los vecinos todas fueron trasladadas a la iglesia de Segura. La campana que había en la espadaña de la ermita, hoy está colocada en el campanario de la iglesia parroquial Nuestra Señora del Collado en Segura de Sierra. Todos los días tañe anunciando La Oración de la  Iglesia, de Laudes a Vísperas. 

10. Ermita de San Isidro en Cañada Chica.

11. Imágenes de la ermita de Cañada Chica en la iglesia parroquial
Nuestra Señora del Collado en Segura de la Sierra.

        La fiesta patronal 

La fiesta patronal era pues el 15 de Mayo. Allí se juntaban los vecinos durante tres días. El día principal se sacaba el santo en procesión. Los vecinos a la puerta de la iglesia hacían apuestas a la voz de:"¡santo para adentro!" (Del interior de la ermita); "¡dos duros!", por ejemplo y otro decía:"¡el santo para afuera!", "¡tres duros!". Y así iban por las puertas de las casas subastando, unos daban dinero para que se quedara el santo dentro de su casa por un rato y otros para llevárselo a la suya. Así compraron la imagen del Sagrado Corazón. 

También se celebraban las cruces de Mayo. En Prado se colocaban dos o tres. 

La solidaridad 

La fiesta también tenía un carácter solidario. Había un vecino que se dedicaba a ir casa por casa a pedir víveres que luego juntaba y ayudado por una bestia con un serón se acercaba a las viviendas de los que menos posibles tenían y los repartía. 

Los músicos

Los vecinos llamaban a músicos de Segura, a Quisco "el Rateta" y a Valeriano para animar los bailes. Tenían un laúd y una guitarra y para cuando tenían más dinero, les acompañaba uno con acordeón que era de Cabeza la Mora. Bailaban jotas serranas hasta altas horas de la noche alumbrados por candiles, velas y fogatas. 

La fiesta de todos los Santos

Cuando llegaban los Santos en el mes de noviembre se celebraban las Fiestas de Ánimas, volvían a llamar a los mismos músicos, su salario era la manutención, la cama y algo de dinero que recogían los vecinos. Su misión era tocar en los bailes que se hacían en las casas. Si llegaban vecinos de otra cortijada ofreciéndoles mejores condiciones laborales, se los llevaban y así los músicos podían tirarse casi un mes en los Huecos de Bañares. 

  •    Epílogo 

Y a mis amigos Eusebio y Aurora, a Javier y Marí  su hermana, a mi vecina Julia, y a Matilde,  por desgracia ya fallecida…, que han compartido conmigo su tiempo y sus historias para que pudieran tener cabida en esta publicación.

 12. Javier González López en la cocineta de su casa en El Collao.

Jaén, 24 de enero 2021


*Periódico DIARIO JAEN
*Texto, fotos, diapositivas y maquetación: Miguel Mesa Molinos

 



12 comentarios:

  1. Reportaje humano que desgrana con detalle y oficio lo que acontecía en aquellas cortijadas hace apenas unas décadas. Se lee de un tirón y se echa de menos más información sobre la vida y costumbres de sus habitantes. La despoblación de ese mundo agreste, montaraz y profundamente solidario. Enhorabuena. Agustín Blanco.

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    1. Buenos días Agustín, en primer lugar darte las gracias por tu comentario. También quiero decirte que llevas razón lo que dices que se echa de menos más información sobre la vida y costumbres de este enclave, pero te diré que en Segura quedan tres personas que hayan vivido allí, y que en reunión con ellos he podido recopilar lo que he escrito, no obstante intentaré seguir con el tema dándoles la lata. Gracias de nuevo y un saludo.

      PD. Como he publicado el tema en mi muro de Facebook, curiosamente han contestado numerosas personas que han tenido relación con el lugar, sobre todo segureños que emigraron y le han traído muchos recuerdo la lectura del artículo.

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  2. Mi nuera Marisol ha colgado su artículo en nuestro grupo familiar en WhatsApp. Muy interesante, Miguel y me han entrado unas ganas de repetir la ruta hacia los Huecos que intentamos hace muchos años
    Digo"hacia"ya que por un lado mi coche no era lo más apto y al final nos perdimos y dimos la vuelta. Hemos estado en Parolis de donde procede mi consuegra Pica. A ver si este verano lo intentamos de nuevo.

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    1. Buenos días, en primer lugar espero que se encuentre Vd bien junto su esposo y su familia. No sabía que Pica era del Parolis, pues le hubiera preguntado muchas cosas. La pista que se inicia en Navalcaballo y que llega al Parolis pasando por los Huecos tiene 36 km, pero hay que llevar un todo terreno o al menos un vehículo con el piso alto, pues el tramo desde los Huecos al Parolis no se encuentra en muy buenas condiciones. La verdad que es un enclave precioso y bien merece una visita por sus paisajes y por la historia que encierran esas aldeas ahora vacías. Este verano DM ya verá como lo puede hacer. Gracias por su comentario y un saludo de Amalia y mío.

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  3. Bueno como no quiere que le diga señor Miguel pues ya lo trataré de tu yo tengo casi 10 años menos, también voy para arriba ya pero de mentalidad joven eso siempre jaja, bueno ya aclarado esto Miguel me encantan las historias que ya han sido vividas en otras épocas, esas cortijadas que yo por suerte de pequeña estuve en una de ellas estábamos 15 familias con nuestra ermita y todo yo hice de hecho la comunión en una ermita en una finca llamada navalavaca, cerca de torrenueva y teníamos también nuestro colegio, y entonces se vivía como familia lo que hoy ya queda poco de eso por desgracia, qué más puedo decir de todas no sé cómo llamarlo porque son vivencias vividas pero si decirle que me encanta como lo escribe como lo revela como lo hace vamos un 10 y aunque no nos conozcamos como en familia un abrazo.

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    1. Buenas tardes Francisca. Muchas gracias por tu cariñoso comentario, y por cierto, me he dado cuenta que soy mayor que tu ¡10 años! ¡Vaya tela marinera!, que se va a hacer, pero a tener una mentalidad como un chavea, a eso no me ganas, aunque mi mujer Amalia cuando le digo esto, me contesta que aunque me crea que soy un chavea, los años no engañan, y me pone en mi sitio. Bueno ya en serio, yo siempre he vivido en una ciudad como es Jaén, aunque por mi trabajo he viajado mucho teniendo la suerte de conocer a mucha gentes de otros lugares, las que me han contado sus vivencias en aldeas como la que tú describes, transportándote a ellas nada más escucharlos. De eso quien sabe mucho es nuestra amiga común Doña Rosa, la que todos los años se van por esos mundos solitarios de Dios, y luego nos dejas sus historias en imágenes, en fin, como dicen los de mi pueblo ¡Viva la Pastora! y cuídate. Otro abrazo para ti, ya queda menos para conocernos en ese precioso y acogedor Campo de Montiel.
      PD: Te agradezco mucho, mucho… tus comentarios.
      Tu amigo Miguel.

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  4. Me ha encantado este reportaje, conforme iba leyendo me venía a la memoria todas esas historias q mi abuela Paulina, q vivian en Espinea de arriba, me contaba. Aún queda gente aquí en Siles que remanece de los Huecos de Bañares, q podrían contarte historias sobre la vida de las gentes q en los 50 y 60 allí habitaban.
    Yo nací en Parolix, aunque vinimos a vivir a Siles con 7 años. Un fuerte abrazo.

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    1. Buenos días y muchas gracias por el comentario. Me quedo con el ofrecimiento y sobre todo tengo que volver a Parolix, pues según mis datos hay ¡tres casas! que pertenecen a Segura de la Sierra, y aunque no sea para eso, ir bordeando el río Segura desde las Juntas hacia Yeste, y acercase al recodo que hace el río en tu aldea, es una verdadera preciosidad.

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  5. En primer lugar gracias por el reportaje de los huecos de bañares pero si quieres una información verídica 100por 100 tendrías que contactar con gente que vivió en los años 40 y 50 que todavia viven hablo con conocimiento de causa gracias que mis padre y tíos viven todavía y si tienen historia para contar las que quieran.

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    1. Buenos días, en primer lugar gracias por leer la publicación y por el comentario acertado que ha puesto. Le diré que para confeccionar lo que he escrito hablé con personas que han vivido en los Huecos y que son vecinos míos en Segura de la Sierra, aunque yo resido en Jaén. En relación seguir informándome y poder ampliar “el reportaje” con más vivencias de personas que fueron vecinos de los Huecos, como quiera que se ha ofrecido a ello, me puede enviar un correo a mesamolinos@telefonica.net y yo le remito mi móvil y quedamos en como organizarlo. Sin más y dándole de nuevo la gracias, le envío un saludo

      PD:
      1. No tengo ningún problema en desplazarme a dónde me diga, mientras nos deje la dichosa pandemia.
      2. No sé si es señor o señora, pues en comentario tan solo dice: Unknown

      Un saludo. M.Mesa

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  6. Fíjate, Miguel, que tras tantos años viajando por estos campos de Dios, cuando me preguntan que dónde me quedaría siempre contesto que en algún lugar recóndito de Los Huecos de Bañares. Quizás Morillas de Abajo, mi Prado de Juan Ruiz o en el abismo de Los Centenarejos. Echo tanto de menos poder viajar. Algunas veces sueño que, esta vez acompañada de mi perro, regreso y vuelvo a retomar la búsqueda de las perdidas sendas que entrelazaban las cortijadas.
    Javier, persona extraordinaria que tuve la inmensa suerte de conocer, es el mejor para contar sobre soledades, sobre ilusiones, es el que mejor conoce estas sierras, a las que abraza cada día. Gracias a ambos.

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    1. Amiga Rosa, se cuánto te gusta este lugar que te has pateado tu solita muchas veces, dejando constancia en tu blog, de sus paisajes y de las historias que te han contado algunos vecinos, muy pocos, con los que te has topado, entre ellos nuestro común amigo Javier. Ahora por desgracia nos toca estar en casa por algún tiempo, pero seguro que vendrán tiempos mejores donde podamos seguir disfrutando de este maravilloso enclave, y poder compartirlo con los demás. Un abrazo de tu amigo Miguel.

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