Las tres historias
que voy a tratar de narrar de la mejor forma posible están relacionadas entre sí
por sus enclaves, los personajes y el fervor popular.
EL CRISTO DE JOSÉ "EL LANERO"
Hace
un tiempo, mi amigo Rafael López, secretario del <C.D. Nordic Walking de Jaén>, por cierto, persona que ha puesto a practicar Marcha Nórdica a multitud de
usuarios de la vía verde de Jaén - Los Villares, entre los que me encuentro, pues
gracias a su constancia, enseñanzas de la técnica de esta disciplina y su buen
hacer, todo de manera altruista, ha dado sus frutos; no hay más que ver
a los numerosos
deportistas que hoy en día se ven marchando con dos bastones, lo que antes era
inusual en nuestra ciudad.
Volviendo a lo nuestro, Rafael me preguntó si conocía la existencia de
una imagen de un Cristo crucificado que había visto en Pontones en una zona
aledaña al alojamiento rural llamado “Refugio del Segura”, en concreto en el
Pontón Bajo.
Me quedé sorprendido pues no tenía noticia
alguna del Cristo del que me hablaba, y
mira que he visitado en numerosas ocasiones Pontones e incluso he trabajado en
esta villa. Me puse mano a la obra y hablé con Nicolás, vecino del Pontón Bajo
que me puso al día.
Me contó, que en el Pontón Bajo existió una “fábrica de lanas”
a orillas del río Segura a su paso por Pontones, cuyo propietario fue un tal
José Bellver oriundo de un pueblo llamado Cehegin de Murcia. Este individuo
era conocido por los vecinos como José “El Lanero”.
F1) Fotografía aérea
del año 2004 donde se aprecia la edificación de la fábrica de lanas.
Siguió
contándome que José se hizo de una imagen de un Cristo crucificado y que lo
tenía en su fábrica. Aunque desconozco los detalles, al trascurso de los años
la fábrica cerró y el edificio quedó en desuso hasta que unos inversores de
Córdoba compraron el inmueble y construyeron en el mismo lugar un complejo
rural de apartamentos denominado “Refugio del Segura”.
Me
cuenta, que al demoler el edificio de la antigua fábrica, apareció la imagen del Cristo en una esquina bajo
una cubierta metálica, y fue recuperado por los nuevos dueños.
F2) Fotografía aérea
del año 2017 donde se aprecia la edificación
“El Refugio del Segura”
“El Refugio del Segura”
F3) Fotografía aérea
del año 2017 donde se aprecia la ubicación de la hornacina del Cristo así como
la alameda arbolada y el rio Segura
Una
vez finalizada las obras, construyeron en una alameda arbolada cercana al complejo a la orilla del río Segura, y bajo un abrigo de rocas, una hornacina de cristal
donde ubicaron al Cristo de José “El Lanero” para su veneración por cualquier
vecino o visitante que lo deseara.
F4) Hornacina de cristal que alberga la imagen del
Cristo bajo un abrigo de rocas
F5) Detalle de la hornacina
con el Cristo
La
pregunta que me hice fue ¿de qué época sería el Cristo de José Bellver? Consulté a mi amigo Francisco Palomo y me comentó, a la vista de las fotografías que le
envié, lo que sigue:
F6)
F6 - F7) Cristo
crucificado
F8) Alameda antesala de la hornacina
F9) Ribera del río Segura
“LOS BATANEROS”
Nunca hubiera pensado que en la Sierra de Segura hubiera existido una fábrica de lanas como las de Grazalema en la provincia de Cádiz. Sé por mi amigo Daniel de los Carlillos, que a la familia de su madre la conocían en la Matea por los “Bataneros”, pues tenían al pie del río Muso, debajo del Castillico en la Matea, un cortijo o más bien un cobertizo donde abatanaban la lana para transformarla en un tejido más uniforme, resistente y agradable de llevar. Para eso remojaban previamente los paños de lana en el río y los golpeaban con unos mazos de madera que era movida por la fuerza motriz de agua, continuaban sacándole el pelo a los paños con una especie de cepillos de pinchos, el cardador, luego seguían con el hilado en una rueca y para terminar en un telar fabricando las prendas de abrigo ¡todo un arte!
Supongo que luego venderían las mantas a los comerciantes del pueblo y a los “regoberos” que iban por las aldeas de la sierra vendiendo o cambiando con los vecinos.
LA “FÁBRICA DE LANAS”
Ya de una forma más
industrial y menos artesanal que la familia de los Bataneros, dejando la
“imaginación volar” y volviendo a la historia del Cristo, José Berbel que era
oriundo de la Mancha en dónde la tradición molinera por sistemas hidráulicos
era muy importante, deduzco que por sus conocimientos y por pura lógica decidió
ubicar la fábrica de lanas en Pontones pues podía:
- Aprovechar la fuerza motriz del caudal del rio Segura para mover los sistemas hidráulicos que harían funcionar la maquinaría de la fábrica: la máquina de cardar y la máquina para hilar.
- Utilizar el caudal de agua del río para el proceso del abatanado, limpiando la lana y extrayendo además potasa y cera utilizando agua caliente.
- Y por supuesto obtener el vellón de las ovejas necesario para la fabricación. La oveja Segureña que era y es abundante en la zona, no tiene mucha lana (entre 1 y 1,3 kgrs por animal) como las ovejas de raza merina, en cambio su carne es muy apreciada.
En la
fabricación del tejido de lana, habría varios procesos tales como:
1)
Esquilar a la oveja para obtener el
vellón.
2)
Limpiar la lana de polvo, hojas y ramas
y lavarla para extraerle la lanolina y la potasa.
3)
Cardarla, para que se pueda hilar.
4)
Hilar la lana en una rueca.
5)
Tejer el tejido en el telar.
Es de suponer, al igual que ahora existen en algunos pueblos de nuestra provincia familias que actúan como empresas auxiliares de fábricas textiles, p.e.j.p. dedicándose a terminar prendas que previamente han cortado sobre un patrón el fabricante, habría vecinos que comprarían la lana por su cuenta o bien de sus propias ovejas y luego la llevarían a la fábrica para hilar. Otros tendrían sus telares en casa y la familia entera estaría involucrada en el tejido de los textiles y las mantas que después llevarían a la fábrica para abatanar y cardar.
Todo esto pasó hace muchos años y lo que queda de la fábrica
de José EL Lanero es tan solo el Cristo,
que gracias al promotor de los apartamentos rurales, hoy se puede
venerar en una alameda frondosa a la orilla del rio Segura.
Jaén, 14 de Octubre 2017
Bibliografía:
- Agradeciendo a: María del Carmen Guirado de Dios por su desinteresada colaboración.
- Fotos, textos, diapositiva y maquetación: Miguel Mesa Molinos.
- Fuentes; páginas web que se citan de Internet







