domingo, 2 de octubre de 2022

TODOS LOS SERES VIVOS, POR PEQUEÑOS QUE SEAN, SON IMPORTANTES.

 






Verano de 2022. A la sombra de una encina observo cómo un escarabajo pelotero rueda, en dirección a su nido, la bola de estiércol que ha realizado de una boñiga de caballo.

 Tiempos atrás, los chavales tomábamos las bolas, les dábamos una capa de barro, las poníamos al sol y cuando estaban duras las utilizábamos como canicas. Por entonces abundaban estos insectos. Hoy, la población ha disminuido considerablemente. Algunas especies están desapareciendo. Las causas son múltiples y variadas: ganadería industrial, abandono rural, herbicidas, pesticidas, medicamentos… destacando entre ellos las ivermectinas, aunque detrás de todas ellas se encuentra la mano del hombre y su amor al dinero. En las heces de los animales tratados con ivermectina quedan restos que afectan al escarabajo que pierde sensibilidad en sus antenas, capacidad motora y disminuye la producción de ovocitos. Todo esto se traduce en incapacidad para encontrar alimento y reproducirse. En definitiva, perpetuar su especie. Los escarabajos al ser consumido por sus depredadores: zorros, pequeños carnívoros, aves… pasan la ivermectina a la cadena trófica. Un inconveniente añadido es que las boñigas que contienen este medicamento parece que las hace apetecibles para los escarabajos; agravando el problema.

 


 Pablo Espinar Carrión a su paso por Santisteban del Puerto. Ultimo ganadero trashumante de la Sierra de las Villas que mueve ganado vacuno a pie. Junto a este lleva un gran rebaño de ovejas.

 

Las especies de escarabajos son muy numerosas y variadas sus formas de comportarse. Grosso modo, en los coprófagos ―los que se alimentan del estiércol― encontramos los cavadores ―entierran fragmentos de excrementos debajo de la boñiga donde han realizado el nido―, moradores ―se encuentran dentro o debajo de la boñiga sin realizar nido― y los peloteros. En cuanto a su alimentación, los hay que aprovechan: excrementos, carroñas, frutas podridas, arbolado muerto, hojarasca, humus, cadáveres, otros materiales… facilitando el reciclado de los nutrientes del suelo.            

Los escarabajos juegan un papel muy importante en la recuperación de los pastizales; al construir sus nidos bajo tierra y enterrar los excrementos, aportan nutrientes al suelo― fósforo, nitrógeno y potasio―, a la vez que evitan la exposición al aire de estiércol que hace que se desarrollen bacterias que emiten CO2 y evitan la producción de metano. Al remover el suelo destruyen huevos, larvas, parásitos, dispersan semillas e incrementan su permeabilidad y aireación. En cada bola de estiércol  la hembra deposita un huevo. Las bolas se endurecen y secan solo en la superficie, el interior se mantiene húmedo, permitiendo a  las larvas alimentarse, desarrollarse y convertirse en adultos que emergerán a la superficie. Buscarán pareja, harán nido y comenzará un nuevo ciclo. Se reproducen principalmente en verano y parte del otoño. Cuando llega esta fecha, se entierran hasta que llegan las lluvias primaverales que los animan a salir. La ausencia de escarabajos supone acúmulo de estiércol, aumento de plagas de moscas y otros parásitos.

Los escarabajos coprófagos se encuentran extendidos por todo el mundo y están especializados en actuar sobre los excrementos de los herbívoros de ese lugar. En Australia no existían escarabajos que degradaran los excrementos de los animales que introdujo el hombre: vacas, ovejas, caballos… aunque sí existían escarabajos que actuaban sobre las heces de los marsupiales, lo que llevó a un cambio en la composición de los suelos y en un menor aprovechamiento de los pastos por falta de nitratos, desarrollo de plantas no deseadas, rechazo a comer próximo a las heces al no haberse descompuesto estas…

Hacia los años sesenta, Australia contaba aproximadamente con 30 millones de cabezas de vacuno. Una vaca deposita entre 10 y 11 boñigas al día, esto supone unos 115.000 millones de boñigas al año, que cubrían unos 2 millones de hectáreas. La gran pérdida de pastos que les suponía, les llevó a tomar la decisión, en 1963, de importar escarabajos de África y de la cuenca mediterránea y hoy tienen sus propios escarabajos ya adaptados a sus tierras. Tras su introducción, se han ido corrigiendo los problemas anteriores.     

En una hectárea bien gestionada, con una carga ganadera adecuada, se cree que el número de escarabajos puede ser superior a los 6000 y que con su labor pueden enterrar y descomponer las tres cuartas partes de las heces producidas por el ganado. La pérdida de los escarabajos haría que aumentaran en más del doble las emisiones de dióxido de carbono y metano a la atmosfera por parte de la ganadería extensiva.

No sé si este y otros aspectos los tienen en cuenta quienes hacen los cálculos de las emisiones de gases de efecto invernadero. En los ecosistemas, todos los eslabones son importantes, si uno se rompe, afecta al conjunto de la cadena. La ganadería extensiva es un eslabón, que ayuda a mantener otros. Me gustaría que cuando un ministro, ministra o ministre haga una declaración sobre ganadería diferencie entre ganadería extensiva e intensiva

Según el Ministerio de Agricultura, nuestro país cuenta con un censo de unas 20 millones de cabezas de ovino. Una hectárea quemada de bosque mediterráneo libera 30 Tm de CO2 equivalente a lo que emite la obtención de 67,69 canales de cordero de 11 kg (según D. Vicente Rodríguez Estévez / Universidad de Córdoba). Este año (2022) se han quemado en España 300.000 hectáreas que han emitido la misma cantidad de gases que se derivan de la  obtención de veinte millones y medio de corderos.  Aunque esto no es real, en la ganadería extensiva, el balance, en este caso, es negativo. Es decir, la ganadería extensiva contribuye a captar o fijar más CO2 que emite. En resumen, si esas hectáreas hubieran estado bien pastoreadas, posiblemente no hubieran ardido, se habrían producido corderos y fijado gases de efecto invernadero que no hubieran ido a la atmosfera.


Antonio Rodriguez Rodriguez
Veterinario y ganadero

2 comentarios:

  1. Qué gran artículo, gracias Miguel por traerlo hasta aquí.
    Es obvio que para querer al campo hay que vivir con él

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    1. Totalmente de acuerdo. Gracias por el comentario M.Mesa

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