Preámbulo
Acabo de llegar de la verea de arriba o de primavera acompañando a los hermanos García Rico “Los Carlillos”, desde las dehesas de Sierra Morena, en concreto del Porrosillo (Arquillos), hasta los Campos de Hernán Pelea en las Cumbres de Santiago – Pontones, a través de Navas de San Juan, Sabiote, Torreperogil, El puente de la Cerrá, El Molar, Burunchel, Arroyo Frío, puente Guarnillos… Este año salimos con un hato de unas 2.200 ovejas, más unas 40 cabras, dos caballos, cuatro perros mastines, cuatro careas, los pastores de verdad: Los Carlillos, y un servidor, que ya por fin ha aprobado la licenciatura y el proyecto fin de carrera después de ocho vereas de verdad, más dos virtuales por la pandemia. Ya me puedo considerar ¡pastor!, bueno eso me lo creo yo solo, eso sí, al menos no estorbo y contribuyo con mi trabajo, unas veces con aciertos, y otras con fallos, en la verea. En el 2016 me decían que no llegaría ni a subir la cuesta del Almorchón que está al inicio de la verea de invierno, y aquí estoy.
01_Al inicio de la verea, el hato saciando la sed para las duras jornadas que le espera.
A los largo de “mis vereas”
he ido publicando los hitos que nos encontrábamos, anécdotas que nos
sucedían, o personajes con los que nos
íbamos topándonos, del estado de las cañadas, cordeles, veredas… por donde
íbamos caminando, pero nunca he contado dónde sesteamos o los corrales que hay
que ir haciendo a lo largo del camino para el refugio de los animales cuando
llega la noche.
En la verea utilizamos
palabras y expresiones tales como: el sesteadero y sestear, el agostadero y agostar,
el careo, el ramoneo, el acarrado… términos estos que iré describiendo para los
neófitos en trashumancia (Ya como soy pastor, presumo).
- Sestear: Dicho del ganado: “Recogerse durante el día en lugar sombrío para descansar y librarse de los rigores del sol”
Las jornadas se inician
muy temprano con las primeras luces del día. En las primeras horas los animales
caminan a buen ritmo, ramoneando, o lo que es lo mismo, van cortando las hojas y
puntas de las ramas de los árboles, en nuestro caso olivos, o de los arbustos,
y de las hierbas que se van encontrando en el camino, para luego digerirlas,
pero cuando llega el mediodía se paran, y ya no caminan hasta media tarde que se ponen
de nuevo en marcha. En esta parada los animales “sestean” en un lugar que
llamamos el “sesteadero” y que los pastores ya han previsto. Aquí las ovejas
se “acarran”,
es decir se protegen del sol agrupándose colocando sus cabezas bajo el vientre
de las demás.
Madroñal y en el río Guadalquivir.
La etapa suele terminar la mayoría de las veces cuando el sol se pone, los animales y por supuesto el resto del hato, están ya agotados y se preparan para pasar la noche en un “corral efímero” o bien “dormir a careo” según estemos en la campiña o en la sierra.
Al igual que los pastores tienen previsto el lugar de los sesteaderos, también tienen previsto el lugar donde pasar la noche. En el caso de la campiña "el hatero”, que es la persona encargada de hacer la comida, y además transporta los petates de los pastores, la comida de los caballos y de los perros, el agua para el camino, y ayuda también a sus compañeros a lo largo de la verea con los animales, se adelanta al final de la jornada para montar un corral efímero para que los animales cuando lleguen, pasen la noche. Hay que resaltar que los perros mastines también se quedan dentro del corral con sus “hermanas” para protegerlas durante la noche de cualquier zorro, u otro animal, incluso humano, que aparezca por allí.
05_Primeras luces del día, corral en Torreperogil, el mastín no le pierde ojo a sus hermanas esperando la salida para el puente de la Cerrá. Ya huelen el agua del Guadalquivir.
El corral efímero se construye clavando “estacas” de acero corrugado de 20 mm Ø y 1.5 metros de altura, cada cierta distancia. A estos hierros se sujeta una malla cinegética de alambre mediante unas pitas o cuerdas de rafia de nylon, de tal manera que luego a la mañana sea fácil desatarlas, para eso el hatero tiene una maestría que deja asombrado.
Por la mañana, el ganado se marcha y el hatero junto a un ayudante, en este caso un servidor, desmonta el corral con sumo cuidado y se guarda en el remolque del vehículo de apoyo para la próxima vez.
La palabra “careo”
se refiere al sitio donde descansa y pasta el ganado, siendo además un lugar
cercano y libre. “Dormir a careo” se
refiere a cuando los animales pasan la noche libremente.
Cuando llegamos a la
sierra y hemos dejado atrás el olivar, a las ovejas se les cambian el
carácter, por decirlo de alguna forma,
se les quita el estrés que traen de caminar entre olivares, y ya caminan a su
aire sabiendo que están en su casa y próximas a los Campos. Por la noche los
pastores dejan el hato libremente y las ovejas se amorran en grupos y pasan la
noche bajo matorrales, chaparros y pinos. A la mañana, cuando esclarece, se agrupan solas y se ponen a caminar llegando a donde han pasado la noche los pastores, y
diciendo ¡vámonos ya! Como siempre los mastines las acompañan. Es algo
sorprendente.
Como hemos visto a lo largo de nuestro caminar, no hay ni un
solo corral que esté de forma permanente, a excepción de uno en Hoya Morena y otro
en el Cornicabral en Beas en la verea de abajo, que dejan mucho que desear, y otro, este particular, en Torreperogil, en la verea de arriba. Estos solo pueden albergar ovejas, pero no a las
vacas mansas y bravas que trashuman, y ni que decir tiene, que tampoco hay abrevaderos en el camino o en
los sesteaderos, reivindicaciones que hacen constantemente los pastores y ganaderos
trashumantes a la administración, la que
hace oídos sordos por mucho que les prometan, y a la realidad me remito. Y de la
suciedad de la verea no hablamos… Bueno sí,
llevamos revindicando la limpieza del tramo de la verea en el TM de Sabiote a
su ayuntamiento, desde el 2016, y cada vez está peor, parece mentira un pueblo
con un patrimonio riquísimo la tenga en ese estado. En fin, esperemos otra
verea más para que la limpien, pero no lo creo.
Jaén, 6 de junio 2021








































